¿Cómo diferenciar el agua mineral?

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El agua mineral, a diferencia del agua de manantial, mantiene inalterada su composición mineral original, incluyendo sales, hierro y magnesio. Esta riqueza mineral le confiere un sabor a veces ligeramente salado, distinguiéndola del agua de manantial, que suele ser más neutra.

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Más Allá del Botellazo: Descifrando el Misterio del Agua Mineral

El mundo de las aguas embotelladas puede resultar abrumador. Ante una estantería repleta de opciones, la promesa de pureza y salud se mezcla con una maraña de etiquetas y términos que, a menudo, nos dejan con más preguntas que respuestas. Una de las distinciones más importantes, y a menudo confusas, es la diferencia entre el agua mineral y el agua de manantial. Si bien ambas son aguas naturales, sus orígenes y composiciones marcan una diferencia notable que impacta directamente en su sabor y propiedades.

El mito del “agua pura” necesita ser aclarado. Contrariamente a lo que se pueda creer, el agua mineral, lejos de ser simple H₂O, es un producto natural rico en minerales. Su particularidad radica en su origen subterráneo y en la inalterada preservación de su composición mineral original. Esta composición, que incluye una variedad de elementos como sales minerales, hierro, magnesio, calcio, bicarbonatos y sílice, entre otros, es la clave para diferenciarlas del resto. Es esta misma riqueza mineral la que le confiere su sabor distintivo, a menudo descrito como ligeramente salado, metálico o incluso con notas terrosas, dependiendo de su origen geológico. No estamos ante un agua insípida, sino ante un producto con personalidad propia, moldeada por el largo viaje del agua a través de las entrañas de la tierra.

A diferencia del agua de manantial, que puede sufrir un proceso de tratamiento más exhaustivo, el agua mineral se caracteriza por su mínimo procesado. Su embotellamiento se realiza directamente en el manantial o pozo, evitando procesos de adición o sustracción de minerales que alteren su composición original. Esta pureza original, no exenta de minerales, es lo que la convierte en un producto natural con características únicas y diferenciadas.

¿Cómo podemos, entonces, diferenciar un agua mineral de un agua de manantial en la práctica? La clave está en la etiqueta. Busque la mención explícita de “Agua Mineral Natural” o simplemente “Agua Mineral”. Esta denominación, regulada por normativas específicas, garantiza que el agua proviene de una fuente subterránea y que su composición mineral es natural e inalterada. La información adicional sobre la composición mineral (generalmente expresada en mg/l) puede ofrecer una idea más precisa de su perfil mineralógico y, en consecuencia, de su sabor.

En resumen, el agua mineral no es simplemente agua. Es un producto natural con una composición mineralógica única, resultado de un proceso geológico milenario. Su sabor, a menudo más intenso y complejo que el del agua de manantial, es una prueba tangible de esta rica historia subterránea. La próxima vez que se encuentre frente a la estantería de aguas, preste atención a la etiqueta, descubra las particularidades de cada una y elija la que mejor se adapte a su paladar y preferencias. El mundo del agua mineral es mucho más fascinante de lo que se imagina.