¿Cuál es la diferencia entre alimento adulterado y alterado?

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Un alimento adulterado ha sido modificado intencionalmente para engañar al consumidor, añadiendo o sustituyendo componentes para reducir costos o simular mayor calidad. En cambio, la alteración se produce por factores externos, como el tiempo, la temperatura o un mal manejo, que afectan la composición original del alimento, sin intención fraudulenta.

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La fina línea entre adulteración y alteración de alimentos: Un asunto de intención

La seguridad alimentaria es un pilar fundamental para la salud pública. Dentro de este ámbito, la distinción entre alimentos adulterados y alterados resulta crucial, no solo para la legislación, sino también para la protección del consumidor. Si bien ambos conceptos implican una modificación en la composición o características del alimento, la clave reside en la intencionalidad del acto. Esta sutil diferencia marca una enorme brecha en las consecuencias legales y éticas.

Un alimento adulterado es aquel que ha sufrido una modificación deliberada en su composición con el objetivo de engañar al consumidor. Esta manipulación busca, generalmente, obtener un beneficio económico, ya sea reduciendo costos de producción o simulando una calidad superior a la real. Las prácticas de adulteración son premeditadas y fraudulentas. Algunos ejemplos incluyen:

  • Adición de sustancias nocivas: La inclusión de colorantes no autorizados, conservantes prohibidos o sustancias tóxicas para enmascarar la baja calidad de la materia prima o prolongar artificialmente su vida útil.
  • Sustitución de ingredientes: Reemplazar ingredientes de mayor costo por otros más baratos, sin informar al consumidor. Un ejemplo clásico es la sustitución de aceite de oliva virgen extra por aceites de menor calidad o incluso grasas vegetales.
  • Disminución de la cantidad: Reducir el peso o volumen del producto sin modificar el precio de venta, engañando al consumidor sobre la cantidad real recibida.
  • Falsificación de etiquetado: Información engañosa en la etiqueta sobre la composición, origen, o propiedades del alimento.

Por otro lado, la alteración de un alimento se refiere a cambios en su composición o características debido a factores externos no intencionales. Es decir, se trata de modificaciones que ocurren por causas naturales o por un manejo inadecuado, sin la intención de engañar o defraudar al consumidor. Estas alteraciones pueden afectar la calidad, el sabor, el aspecto y la seguridad del alimento, pero no implican una manipulación fraudulenta. Algunos ejemplos de alteración son:

  • Deterioro por acción microbiana: La proliferación de bacterias, hongos o mohos que alteran el sabor, el olor y la seguridad del alimento, debido a una incorrecta refrigeración o almacenamiento.
  • Oxidación: El contacto con el oxígeno que provoca cambios en el color, sabor y aroma de alimentos, especialmente en grasas y aceites.
  • Enranciamiento: Degradación de las grasas, generando malos olores y sabores.
  • Pérdida de nutrientes: Reducción del valor nutricional del alimento debido a un almacenamiento prolongado o a una incorrecta preparación.

En resumen, la diferencia radica en la intención. La adulteración es un acto deliberado y fraudulento, mientras que la alteración es una modificación no intencional causada por factores externos. Reconocer esta diferencia es fundamental para la implementación de políticas de control de calidad, la aplicación de sanciones legales justas y, en última instancia, la protección de la salud y los derechos del consumidor. Una adecuada vigilancia y un control estricto en todas las etapas de la cadena alimentaria son esenciales para minimizar ambas situaciones y garantizar un suministro de alimentos seguro y de calidad.