¿Qué no hacer en un resumen?

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Al elaborar un resumen, es crucial mantener la objetividad. Se debe evitar cualquier tipo de juicio personal, opinión o comentario subjetivo. El resumen debe reflejar fielmente el contenido original, sin incluir la voz ni la perspectiva del redactor.

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Errores comunes al redactar un resumen: Más allá de la simple síntesis

Resumir un texto implica sintetizar la información esencial, preservando su significado original. Sin embargo, este proceso aparentemente sencillo esconde algunas trampas que pueden comprometer la eficacia del resumen e incluso distorsionar el mensaje del autor original. A continuación, exploraremos algunos errores comunes que deben evitarse al condensar un texto, más allá de la simple síntesis.

La subjetividad, enemiga de la precisión:

Un error fundamental al resumir es incorporar opiniones personales, juicios de valor o cualquier tipo de subjetividad. El resumen debe actuar como un espejo del texto original, reflejando su contenido de manera neutral y objetiva. Introducir comentarios como “El autor presenta un argumento convincente” o “Esta idea me parece irrelevante” rompe con la imparcialidad requerida y desvirtúa el propósito del resumen, que es presentar la esencia del texto original sin interferencias. La clave está en representar fielmente las ideas del autor, sin añadir interpretaciones o valoraciones propias.

Más allá de la opinión: Evitar la distorsión:

La subjetividad puede manifestarse de formas más sutiles. Por ejemplo, al dar mayor énfasis a ciertos aspectos del texto original en detrimento de otros, según la propia interpretación del resumidor. Esta práctica, aunque aparentemente inocente, puede desequilibrar la representación del contenido y alejarse de la intención original del autor. Imaginemos un texto que explora los pros y los contras de una tecnología. Si el resumen se centra únicamente en los beneficios, ignorando los riesgos, estaría ofreciendo una visión incompleta y potencialmente engañosa.

El peligro de la extrapolación:

Otro error común es extrapolar las ideas del autor, llevando sus argumentos más allá de lo que realmente plantea en el texto original. Esto puede ocurrir al intentar “completar” el pensamiento del autor o al inferir conclusiones que no están explícitamente expresadas. Si bien la comprensión del texto es esencial para un buen resumen, es crucial evitar la tentación de añadir ideas propias o de interpretar el texto de manera especulativa. La fidelidad al contenido original debe ser la guía principal.

La voz propia: Un eco innecesario:

Finalmente, es importante recordar que el resumen no es un espacio para exhibir la propia prosa o estilo de escritura. El objetivo no es impresionar con la elocuencia, sino transmitir la información esencial del texto original de la manera más clara y concisa posible. El estilo debe ser neutro y funcional, evitando cualquier artificio retórico que pueda distraer del contenido. La voz del autor del resumen debe ser invisible, dejando que la voz del autor original resuene con claridad.

En conclusión, redactar un resumen eficaz implica mucho más que simplemente acortar un texto. Requiere un ejercicio de objetividad, precisión y fidelidad al contenido original, evitando la subjetividad, la distorsión, la extrapolación y la imposición de la propia voz. Solo así se logra un resumen que realmente capture la esencia del texto y sirva como una herramienta útil para el lector.