¿Cómo se clasifican las bacterias según el pH?

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Las bacterias se clasifican según su preferencia de pH: neutrófilas en pH 7, acidófilas en pH inferiores a 5 y basófilas (o alcalófilas) en pH superiores a 8.
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Clasificación de las Bacterias Según el pH

Las bacterias, microorganismos unicelulares, exhiben diversas adaptaciones que les permiten prosperar en distintos entornos químicos. Una de esas adaptaciones es su tolerancia a diferentes niveles de pH. Según su preferencia de pH, las bacterias se clasifican en tres grupos principales:

Neutrófilas

Las bacterias neutrófilas prefieren el pH neutro, que se sitúa en torno a 7 en la escala de pH. Son el grupo más común de bacterias y se encuentran en diversos hábitats, como el suelo, el agua y el cuerpo humano. Las bacterias neutrófilas desempeñan funciones cruciales en los ecosistemas, como la descomposición de materia orgánica y la fijación de nitrógeno.

Acidófilas

Las bacterias acidófilas se desarrollan en entornos ácidos con un pH inferior a 5. Son particularmente tolerantes a los ácidos y pueden sobrevivir en lugares como fuentes termales ácidas, suelos ácidos y el estómago humano. Las bacterias acidófilas juegan un papel esencial en el ciclo biogeoquímico del azufre y del nitrógeno.

Basófilas (Alcalófilas)

Las bacterias basófilas, también conocidas como alcalófilas, prosperan en entornos alcalinos con un pH superior a 8. Su tolerancia a los alcalinos les permite habitar hábitats como lagos salados, desiertos alcalinos y aguas residuales industriales. Las bacterias basófilas contribuyen a la degradación de compuestos orgánicos recalcitrantes y a la producción de enzimas industriales.

Cada grupo de bacterias posee mecanismos específicos que les permiten tolerar sus respectivos rangos de pH. Por ejemplo, las bacterias acidófilas tienen bombas de protones que expulsan el exceso de protones, mientras que las bacterias basófilas tienen enzimas resistentes a los alcalinos.

La clasificación de las bacterias según el pH es fundamental para comprender su distribución ecológica, su fisiología y su potencial como agentes beneficiosos o patógenos. Esta comprensión permite a los microbiólogos desarrollar estrategias para manipular las comunidades bacterianas y aprovechar sus diversas capacidades en aplicaciones biotecnológicas y médicas.