¿Cuándo dejan de crecer las amígdalas?

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Las amígdalas suelen reducir su tamaño de forma natural con la edad, coincidiendo con la menor frecuencia de infecciones respiratorias a partir de los cinco años. La amigdalectomía, o extirpación quirúrgica, se considera únicamente cuando las amígdalas obstruyen las vías respiratorias y provocan apneas del sueño.

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El Crecimiento y la Regresión de las Amígdalas: Un Aspecto Crucial de la Salud Infantil

Las amígdalas, esos pequeños órganos linfáticos ubicados a ambos lados de la garganta, juegan un papel fundamental en el sistema inmunológico, especialmente durante la infancia. A menudo asociadas con molestias e infecciones, su tamaño y crecimiento son un tema de preocupación para muchos padres. Entonces, ¿cuándo dejan de crecer las amígdalas? La respuesta no es tan simple como un número de años específico, sino un proceso gradual de maduración y, a menudo, reducción de tamaño.

Contrariamente a la creencia popular, las amígdalas no siguen un patrón de crecimiento lineal. Su tamaño máximo suele alcanzarse entre los 5 y 7 años, coincidiendo con el pico de incidencia de infecciones respiratorias de la infancia. Durante esta etapa, el sistema inmunitario del niño está aprendiendo a combatir una amplia gama de patógenos, y las amígdalas, como parte fundamental de este proceso, pueden experimentar un aumento de volumen temporal en respuesta a las frecuentes infecciones. Este aumento, aunque puede ser alarmante para los padres, suele ser una respuesta natural y, generalmente, no indica ningún problema subyacente grave.

A partir de los 5 años, y de forma progresiva a lo largo de la adolescencia, las amígdalas tienden a reducir su tamaño. Este proceso de regresión está intrínsecamente ligado a la disminución de la frecuencia e intensidad de las infecciones respiratorias. A medida que el sistema inmunitario madura y se vuelve más eficiente en la lucha contra los microorganismos, la necesidad de amígdalas de gran tamaño disminuye. En la adultez, las amígdalas suelen ser significativamente más pequeñas, a veces incluso casi imperceptibles.

Es importante recalcar que este proceso de reducción de tamaño es gradual y puede variar considerablemente de una persona a otra. Algunos individuos pueden experimentar una reducción notable del tamaño de sus amígdalas durante la niñez, mientras que otros pueden mantener un tamaño relativamente mayor hasta la edad adulta. No existe una norma universal.

La amigdalectomía, la cirugía para extirpar las amígdalas, no se considera una solución rutinaria para el tamaño de las mismas. Solo se justifica en casos excepcionales, como cuando las amígdalas agrandadas obstruyen significativamente las vías respiratorias superiores, causando apneas del sueño (pausas en la respiración durante el sueño) u otras complicaciones respiratorias graves, o en casos de infecciones recurrentes severas que no responden a tratamientos médicos. La decisión de realizar una amigdalectomía debe ser tomada por un médico especialista, tras una evaluación exhaustiva del caso individual.

En resumen, las amígdalas, si bien alcanzan su máximo tamaño aproximadamente entre los 5 y 7 años, experimentan una reducción gradual y natural en tamaño a lo largo de la infancia y la adolescencia. Su tamaño no es, por sí solo, un indicador de enfermedad. Cualquier preocupación sobre el tamaño o la función de las amígdalas debe ser discutida con un profesional médico para obtener una evaluación adecuada y un diagnóstico preciso.