¿Qué hacer si la sangre no para?

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Ante un sangrado externo, la prioridad es la presión directa sobre la herida. Esto suele controlar la hemorragia. Recuerda lavarte las manos antes y después de prestar ayuda para evitar infecciones; la higiene es fundamental en estos casos.

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Sangrado que no cesa: Actuando con rapidez y eficacia

Un sangrado incontrolable puede ser una situación aterradora, pero actuar con rapidez y conocimiento puede marcar la diferencia entre un susto y una emergencia médica grave. Saber qué hacer ante un sangrado externo que no se detiene es crucial, tanto para la persona herida como para quien la auxilia. Este artículo se centra en la atención inmediata; siempre se debe buscar atención médica profesional después de realizar los primeros auxilios.

La clave para controlar un sangrado externo es la presión directa. Este método, simple pero efectivo, consiste en aplicar una presión firme y constante sobre la herida abierta. Sin embargo, hay algunos aspectos esenciales a considerar para maximizar su efectividad:

1. Lavado de manos: Antes de tocar la herida, lávese las manos cuidadosamente con agua y jabón durante al menos 20 segundos. La higiene es fundamental para evitar infecciones que podrían complicar aún más la situación. El uso de guantes, si están disponibles, es altamente recomendable.

2. Aplicación de la presión: Cubra la herida con un apósito limpio y absorbente (una gasa estéril es ideal, pero una tela limpia también funciona en caso de emergencia). Aplique presión firme y constante sobre el apósito, directamente sobre la herida, utilizando la palma de su mano. No retire el apósito aunque se empape de sangre; añada más apósitos encima y continúe aplicando presión.

3. Elevación de la extremidad (si es posible): Si la herida se encuentra en un brazo o una pierna, eleve la extremidad por encima del nivel del corazón. Esto ayuda a reducir el flujo sanguíneo hacia la zona afectada, facilitando el proceso de coagulación.

4. Control del tiempo: Observe la cantidad de sangre perdida y el tiempo que tarda en detenerse el sangrado. Si el sangrado es abundante, persistente (más de 15 minutos de presión continua sin resultados) o si la herida es profunda, ancha o implica una arteria (sangre roja brillante que sale a borbotones), llame inmediatamente a los servicios de emergencia médica.

5. No automedicarse: Evite aplicar remedios caseros o productos no estériles en la herida. Esto podría empeorar la situación al introducir infecciones o interferir con el proceso de coagulación.

6. Observación posterior: Una vez controlado el sangrado, mantenga la herida limpia y cubierta con un apósito limpio. Observe la zona para detectar signos de infección (enrojecimiento, hinchazón, dolor intenso, pus). Busque atención médica profesional lo antes posible para evaluar la herida y prevenir complicaciones.

Tipos de sangrado y consideraciones especiales:

  • Sangrado arterial: Sangre roja brillante, que sale a borbotones a presión. Requiere atención médica inmediata.
  • Sangrado venoso: Sangre de color rojo oscuro, que fluye de manera constante.
  • Sangrado capilar: Sangre de color rojo oscuro, que sale en forma de goteo. Suele detenerse con facilidad mediante presión directa.

En resumen: La presión directa es la primera respuesta ante un sangrado externo que no se detiene. La higiene, la elevación de la extremidad (si es aplicable) y la búsqueda de atención médica profesional son pasos esenciales para asegurar una atención adecuada y prevenir complicaciones. Recordar que la rapidez y la calma son fundamentales en estas situaciones.