¿Qué personas son más propensas al mal de altura?

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Las personas con mayor riesgo de padecer mal de altura son aquellas que ascienden a altitudes superiores a los 2000 metros y que han experimentado previamente este padecimiento, o bien, que residen a nivel del mar o en zonas de baja altitud.
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¿A quién acecha el mal de altura? Factores de riesgo en las alturas

Las majestuosas montañas, con sus cumbres imponentes y paisajes sobrecogedores, atraen a aventureros y amantes de la naturaleza por igual. Sin embargo, la ascensión a estas alturas trae consigo un riesgo invisible: el mal de altura, un enemigo silencioso que puede afectar a cualquiera, pero que muestra especial predilección por ciertos individuos.

Si bien es cierto que cualquier persona que ascienda rápidamente a altitudes superiores a los 2000 metros puede experimentar el mal de altura, existen factores que incrementan significativamente la susceptibilidad:

La sombra del pasado: Experiencia previa con el mal de altura:

Las personas que han experimentado previamente el mal de altura se convierten en candidatos propensos a sufrirlo nuevamente. Su cuerpo parece recordar la aflicción vivida, aumentando el riesgo en futuras ascensiones.

Del mar a las nubes: Residentes de baja altitud:

Aquellos acostumbrados al abrazo del mar o a la vida en planicies, donde el oxígeno fluye con generosidad, son particularmente vulnerables. Sus organismos, adaptados a la abundancia de oxígeno, pueden verse abrumados por la disminución de este a medida que se asciende. La adaptación a la altitud es un proceso gradual que el cuerpo necesita para aclimatarse.

Otros factores a considerar:

Además de la experiencia previa y la residencia a baja altitud, otros factores pueden jugar un papel determinante:

  • La velocidad de ascenso: Subir demasiado rápido, sin dar tiempo al cuerpo para aclimatarse, aumenta el riesgo.
  • La edad: Si bien el mal de altura puede afectar a cualquier edad, los niños y los adultos mayores pueden ser más susceptibles.
  • El estado físico: Estar en buena forma física puede ayudar a minimizar los síntomas, pero no elimina el riesgo por completo.
  • Enfermedades preexistentes: Algunas enfermedades cardíacas o pulmonares pueden aumentar el riesgo y la gravedad del mal de altura.

Es crucial recordar que el mal de altura puede manifestarse de diversas maneras, desde síntomas leves como dolor de cabeza y fatiga hasta complicaciones potencialmente mortales. Reconocer los factores de riesgo y tomar precauciones como ascender lentamente, mantenerse hidratado y consultar a un médico antes del viaje son medidas esenciales para disfrutar de la montaña con seguridad.