¿Cómo se llama el acto de pasar la comida a través de la faringe?

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El proceso fisiológico de transportar el alimento desde la boca, a través de la faringe, hasta el esófago se denomina deglución. Este acto complejo involucra la coordinación muscular precisa para evitar la entrada de comida en las vías respiratorias.

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El Viaje del Bocado: La Deglución, un Acto Faringe-Esofágico

La alimentación es un acto fundamental para la supervivencia, pero solemos subestimar la complejidad del proceso que ocurre una vez que el alimento ingresa a nuestra boca. Si bien la masticación y la salivación son etapas iniciales cruciales, el verdadero punto de inflexión, donde la comida emprende su camino hacia el sistema digestivo, se encuentra en la faringe. El proceso, que involucra el paso del alimento a través de este conducto multifuncional, se conoce como deglución.

La deglución, definida como el proceso fisiológico de transportar el alimento desde la boca, a través de la faringe, hasta el esófago, es mucho más que simplemente “tragar”. Es una coreografía muscular intrincada y precisa, orquestada por el sistema nervioso, que garantiza que el bolo alimenticio siga el camino correcto y no termine obstruyendo nuestras vías respiratorias.

Pensemos en la faringe como una encrucijada vital, un espacio compartido entre el sistema respiratorio y el digestivo. Por un lado, permite el paso del aire hacia la laringe y los pulmones. Por otro, debe redirigir el alimento hacia el esófago, el tubo que conecta la faringe con el estómago. La deglución es, por lo tanto, un acto de coordinación suprema, donde se prioriza la seguridad del proceso respiratorio mientras se asegura el avance del alimento.

¿Cómo se logra esta proeza? A través de una serie de eventos sincronizados que involucran la contracción y relajación de numerosos músculos de la boca, la faringe y el esófago. Durante la deglución, la epiglotis, una estructura cartilaginosa que actúa como una compuerta, se inclina para cubrir la tráquea, impidiendo que el alimento se desvíe hacia las vías respiratorias. Al mismo tiempo, los músculos faríngeos se contraen, impulsando el bolo alimenticio hacia el esófago.

La deglución no es un acto pasivo, sino una secuencia precisa de eventos controlados tanto de forma voluntaria (al inicio) como involuntaria. Comprender este proceso, desde la preparación del alimento en la boca hasta su llegada al esófago, nos permite apreciar la complejidad y la perfección de la fisiología humana.

En resumen, la deglución es mucho más que “tragar”. Es un acto crucial y complejo que garantiza el transporte seguro y eficiente del alimento desde la boca hasta el esófago, pasando por la faringe. Es una danza muscular cuidadosamente coreografiada que nos permite disfrutar de la comida sin poner en riesgo nuestra respiración.